Proceso de significación y comprensión de algún tipo de información y/o ideas almacenadas en un soporte y transmitidas mediante algún tipo de código, usualmente un lenguaje, que puede ser visual o táctil . Otros tipos de lectura pueden no estar basados en el lenguaje tales como la notación o los pictogramas.

“La lectura no es una actividad neutra: pone en juego al lector y una serie de relaciones complejas con el texto. Más, cuando el libro está cerrado, ¿en qué se convierte el lector? ¿En un simple glotón capaz de digerir letras? ¿Un leñador cuya única labor es desbrozar el paisaje literario?”

Texier, François, 2006.

Wever ha planteado tres definiciones para la lectura:

  • Saber pronunciar las palabras escritas.
  • Saber identificar las palabras y el significado de cada una de ellas.
  • Saber extraer y comprender el significado de un texto.

MECÁNICA DE LA LECTURA

  • La fisiología permite comprender la capacidad humana de leer desde el punto de vista biológico, gracias al estudio del ojo humano, el campo de visión y la capacidad de fijar la vista.
  • La psicología ayuda a definir el proceso mental que se lleva a cabo durante la lectura, ya sea en la fase de decodificación de caracteres, símbolos e imágenes, o en la fase de asociación de la visualización con la palabra. Los procesos psicológicos de la lectura fueron estudiados por primera vez a fines del siglo XIX por Emile Javal, entonces director del laboratorio de oftalmología de la Universidad de La Sorbona.
  • La pedagogía clínica se ocupa de los aspectos educativos en cuanto al proceso enseñanza-aprendizaje de la lecto-escritura, de los disturbios específicos de la lectura, y las habilidades necesarias para una lectura eficaz.

PROCESO DE LECTURA

Se considera que el proceso mediante el cual leemos consta de cuatro pasos:

  1. La visualización: Cuando leemos no deslizamos de manera continua la mirada sobre las palabras, sino que realizamos un proceso discontinuo: cada palabra absorbe la fijación ocular durante unos 200-269 milisegundos y en apenas 69 milisegundos se salta a la siguiente, en lo que se conoce como movimiento sacádico. La velocidad de desplazamiento es relativamente constante entre unos y otros individuos, pero mientras un lector lento enfoca entre cinco y diez letras por vez, un lector habitual puede enfocar aproximadamente una veintena de letras; también influye en la velocidad lectora el trabajo de identificación de las palabras en cuestión, que varía con relación a su conocimiento por parte del lector o no.
  2. La fonación: Articulación oral consciente o inconsciente, se podría decir que la información pasa de la vista al habla. Es en esta etapa en la que pueden darse la vocalización y subvocalización de la lectura. La lectura subvocalizada puede llegar a ser un mal hábito que entorpece la lectura y la comprensión, pero puede ser fundamental para la comprensión de lectura de materiales como la poesía o las transcripciones de discursos orales.
  3. La audición: La información pasa del habla al oído (la sonorización introauditiva es generalmente inconsciente).
  4. La cerebración: La información pasa del oído al cerebro y se integran los elementos que van llegando separados. Con esta etapa culmina el proceso de comprensión. Existe también el proceso de extracción, interpretación y reflexión

ENSEÑANZA DE LA LECTURA

La enseñanza de la lectura tendrá como finalidad lograr una lectura mecánica correcta. En esta fase el alumno ha de adquirir una serie de automatismos que le permitan interpretar unos signos gráficos a través de la percepción visual y darles una identidad oral. Todas esas asociaciones las ha de hacer con rapidez, con una velocidad que le permita leer mecánicamente y comprender el sentido de lo que está leyendo. Así entramos en la lectura comprensiva. Para realizar la comprensión de un texto escrito no solo ha de asociar las letras con los sonidos correspondientes, sino también, las palabras con su significado. A través de la lectura, primero mecánica y después comprensiva, hay que llegar a alcanzar una postura de reflexión crítica acerca de lo que se ha leído, entrando así en la lectura reflexiva.

Existen varios métodos de enseñanza de la lectura; los más relevantes son los siguientes:

  • El método fónico se basa en el principio alfabético, el cual implica la asociación más o menos directa entre fonemas y grafemas. Este método, cuya aplicación debe ser lo más temprana posible, comprende una enseñanza explícita de este principio, con especial atención a las relaciones más problemáticas y yendo de las vocales a las consonantes. El fundamento teórico de este método es que una vez comprendida esta sistemática el niño está capacitado para entender cualquier palabra que se le presente.

Esta dirección del aprendizaje, primero la técnica y luego el significado, es la que más críticas suele suscitar, en tanto se arguye que es poco estimulante retrasar lo más importante de la lectura, la comprensión de lo que se lee. El método, obviamente solo útil en lenguas con sistema de escritura alfabético, plantea problemas en algunas de éstas, donde la relación fonema/letra no es ni mucho menos unidireccional.

  • El método global, por su parte, considera que la atención debe centrarse en las palabras pues son las unidades que tienen significado, que es al final el objetivo de la lectura. Lógicamente, este método se basa en la memorización inicial de una serie de palabras que sirven como base para la creación de los primeros enunciados; posteriormente, el significado de otras palabras se reconoce con la ayuda de apoyo contextual (dibujos, conocimientos previos, etc.). De hecho, un aspecto básico de este método es la convicción de que el significado de un enunciado no exige el conocimiento individual de todas las palabras que lo componen, sino que es un resultado global de la lectura realizada que, a su vez, termina por asignar un significado a aquellas palabras antes desconocidas.
  • El método constructivista, basado en la obra de Jean Piaget, plantea la enseñanza de la lectura a partir de las hipótesis implícitas que el niño desarrolla acerca del aspecto fonológico; esto es, un niño en su aprendizaje normal de la lengua escrita termina por desarrollar naturalmente ideas sobre la escritura, en el sentido de advertir, por ejemplo, que no es lo mismo que los dibujos y llegando a establecer relaciones entre lo oral y lo escrito.

Durante décadas, se planteó un debate sobre la pertinencia de los distintos métodos. En los últimos años, el debate resurgió entre los investigadores que mostraron el rol fundamental de la conciencia fonológica para el aprendizaje de la lectura y la escritura y los promotores del enfoque del lenguaje integral Stanovich, 2000). Actualmente, la discusión acerca de los métodos ha quedado resuelta, puesto que existe una evidencia empírica abrumadora de estudios que muestran la importancia de la conciencia fonológica en el proceso de la alfabetización (Ehri et al., 2001; Berninger & Corina, 1998).

En general se asume que es posible y necesario integrar aspectos del método fónico y global para una enseñanza y un aprendizaje exitosos.

EVALUACIÓN DE LA LECTURA

Dado que la lectura interviene en la adquisición de múltiples tipos de conocimiento, existen diversos tipos de prueba de lectura, que varían de acuerdo con lo que se pretenda evaluar y si se aplican en niños o en adultos. Las pruebas estándar se deben emplear sobre una muestra grande de lectores, con lo cual quien las interpreta puede determinar lo que es típico para un individuo de determinada edad. La competencia lectora depende de muchos factores, además de la inteligencia.

Los tipos comunes de prueba de lectura son:

  • Lectura visual de palabras. Se emplean palabras incrementando la dificultad hasta que el lector no puede leer o entender lo que se le presenta. El nivel de dificultad se manipula con una mayor cantidad de letras o sílabas, usando palabras menos comunes o con relaciones fonético-fonológicas complejas.
  • Lectura de “no palabras”. Se emplean listas de sílabas pronunciables pero sin sentido que deben ser leídas en voz alta. El incremento de la dificultad se logra mediante secuencias más largas.
  • Lectura de comprensión. Se presenta al lector un texto o pasaje del mismo que puede ser leído en silencio o en voz alta. Luego se plantean preguntas relacionadas para evaluar qué se ha comprendido.
  • Fluidez de lectura. Se evalúa la velocidad con la que el individuo puede nombrar palabras.
  • Precisión de lectura. Se evalúa la habilidad de nombrar correctamente las palabras de una página.

Algunas pruebas incorporan varios de los tipos anteriores, por ejemplo, la prueba de lectura Nelson-Denny mide tanto la velocidad con la que se puede leer un determinado pasaje como la habilidad para luego responder preguntas sobre él.

7 BENEFICIOS DE LA LECTURA

Leer influye de muchas formas en tu mente y en tu vida. Además, en un plano fisiológico se ha demostrado que quienes leen activamente son capaces de incrementar la conectividad de sus neuronas.

Mientras tanto en el plano emocional se ha demostrado que al leer – fundamentalmente ficción- se incrementa nuestra capacidad para simular el estado mental de otros y poder sentir más empatía y comprensión por los demás.

  1. La lectura te permite vivir nuevas experiencias. ¿Cómo? Pues es bien sencillo, especialmente la literatura de ficción tiene un gran efecto emocional en el lector pues es capaz de sentir emociones que quizás tardaría décadas en descubrir y te ayuda a sentir empatía por los personajes con los que te vas identificando a lo largo de la narración.
  2. La literatura es en sí un gran simulador de la realidad. Es como una máquina del tiempo que te lleva de golpe hasta diferentes situaciones y épocas con sus características y personajes particulares. Esto nos ayuda a ser más amables con los demás porque nos enseña a ver el mundo desde la perspectiva de otros y nos ayuda a tener en cuenta las consecuencias de nuestros actos para con los demás. También nos demuestra la simplicidad de virtudes como la amabilidad, la generosidad y la simpatía.
  3. La buena literatura siempre ha estado en oposición a los sistemas de valores hegemónicos, esos que sólo priorizan la búsqueda de dinero y poder. Los escritores se alinean en la orilla opuesta a esta concepción del mundo. Ellos nos ayudan a simpatizar con las ideas y los sentimientos que se contraponen al cinismo y la hipocresía del mundo.
  4. La literatura es una cura para la soledad. En los buenos libros podemos encontrar personajes con los cuales nos podemos identificar y con ellos descubrimos todo el mundo que se va describiendo a lo largo de la narración. Cuando el libro es interesante, atrae toda nuestra atención y la soledad simplemente desaparece porque el libro se va convirtiendo en nuestro mejor amigo y compañero.
  5. Los escritores nos ayudan a abrir nuestro corazón y nuestra mente porque nos dan las herramientas para librarnos de la paranoia y la sensación de persecución que muchas veces nos invade.
  6. Finalmente quiero agregar que la literatura es muy útil además porque nos ayuda a prepararnos mejor para el fracaso. Nadie quiere fracasar en la vida pero en la literatura encontrarás herramientas que te permitirán reconocer que el fracaso existe y que se puede superar para hacerte más fuerte y finalmente alcanzar el éxito que deseas.
  7. La lectura es un buen hábito para todos porque los beneficios que te mencioné antes son iguales sin importar la edad o la condición del lector. Es claro que cada edad tiene sus propias preferencias y necesidades, pero los resultados son iguales para todos. Quiero que pienses en la literatura como un elixir que existe para ayudarnos a vivir con un poco más de sabiduría y bondad, por eso no importa cuándo o dónde, si tienes la oportunidad de leerte un buen libro no lo desprecies, este es mi consejo final.

 

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