Es clásico, siempre están aquellas personas que buscan información sobre la expareja de una relación actual, de la pareja actual de una expareja o de buscar comentarios negativos que las conciernen, resultando en un sentimiento sumamente negativo.

Pero ¿por qué hacemos esto? Según un estudio publicado en Psychological Science, el ser humano tiene la necesidad inherente de resolver incertidumbres. La necesidad de saber es tan fuerte que las personas no pueden evitar buscar respuestas, aunque sean conscientes de que van a lastimarlas.

LA CIENCIA LO DEMUESTRA

Un equipo científico de la Universidad de Chicago, la Escuela de Negocios Booth y la Escuela de Negocios de Wisconsin, estudiaron la voluntad de los estudiantes a exponerse ante un estimulo negativo para satisfacer su curiosidad.

Para ello, realizaron 4 experimentos donde a cada participante se le mostraba una pila de bolígrafos de los cuales la mitad daban una descarga eléctrica al ser utilizados. Luego, a 27 estudiantes se le comunicó cuáles eran los bolígrafos eléctrificados y a otros 27 solo se les dijo que algunos, sin especificar, lo estaban. Aquellos estudiantes que no sabían cuales estaban electrificados usaron más bolígrafos y recibieron más impactos eléctricos que aquellos que sabían lo que sucedería.

Christopher Hsee de la Universidad de Chicago y coautor de este estudio, explicó que el impulso por descubrir algo esta tan incrustado en el ser humano como el impulso por comer o por tener relaciones sexuales.

La curiosidad se considera un buen instinto, ya que puede derivar en nuevos avances científicos o nuevos descubrimientos, sin embargo, no siempre es así. El profesor George Loewenstein, de la Universidad de Carnegie Mellon (y autor de este estudio) explica que:

«El entendimiento de que la curiosidad puede llevar a la autodestrucción es real».

No obstante, el ser humano es capaz de resistir ante la curiosidad mórbida. De hecho, en otro experimento, primero los participantes debieron predecir cómo se sentirían luego de ver una imagen desagradable y finalmente elegían no verla. Esto parecería indicar que imaginar el resultado de satisfacer la curiosidad puedeayudar a la persona a determinar si realmente vale la pena hacerlo.

«Pensar en las consecuencia a largo plazo es la clave para mitigar los efectos negativos de la curiosidad», explica Hsee.

¿Qué te pareció este estudio? ¿Eres una persona curiosa?

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