Realizado el experimento, el primero en su tipo, los investigadores obtuvieron datos que mezclan aspectos emocionales con las diferencias culturales. Biológicamente, es decir observando su ritmo cardíaco, respiración y expresiones no verbales, canadienses y congoleños mostraron reacciones muy similares en cuanto si las canciones les transmitían sentimientos positivos y negativos, sin necesidad de expresarlo.

Pero cuando se les pidió indicar conscientemente qué tipo de sentimientos les provocaba cada canción occidental, los canadienses fueron más sinceros, mientras que los congoleños no reportaron nada negativo, ni en su propia música ni tampoco en la que no conocían, es decir que no reaccionaron de ningún modo ante los violines de Psycho o la Marcha Imperial de Star Wars.

Los canadienses, si bien no entendieron bien la música tribal de los africanos, pudieron decir qué les transmitía. Las respuestas, sobre todo de los miembros de la tribu, tienen una explicación. La tribu Mbenzélé utiliza la música con la alegría y la diversión como única finalidad, buscan traer buenos ánimos y bailar, por lo que siempre está asociada a un sentimiento positivo, no existe negatividad en ella, por ende, tampoco la encontraron en canciones que no conocían.

Para los occidentales la música es una experiencia personal con un amplio abanico de posibilidades, más allá de si nos gusta o no, mientras que para los miembros de la tribu Mbenzélé es más bien global, algo que se comparte en grupo y tiene un rol clave en cómo viven.

Podemos concluir que, biológicamente, la música si transmite un mismo sentimiento, pero a la hora de describirlo con palabras o interpretar lo que la música provoca en nuestros cerebros, el factor cultural es fundamental, decisivo para una interpretación consciente.

La música es un idioma universal no verbal que en provoca determinados efectos a nivel físico, pero no logra pasar la barrera cultural, sobre todo si se trata de sociedades separadas y sin la influencia de culturas ajenas, como la de la tribu.

¿Qué es la Música?

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La música es una de las expresiones más fabulosas del ser humano ya que logra transmitir de manera inmediata diferentes sensaciones que otras formas de arte quizás no pueden. La música es un complejo sistema de sonidos, melodías y ritmos que el hombre ha ido descubriendo y elaborando para obtener una infinidad de posibilidades diferentes. Se estima que la música cuenta con gran importancia para el ser humano ya que le permite expresar miedos, alegrías, sentimientos muy profundos de diverso tipo. La música permite canalizar esos sentimientos y hacer que la persona aliviane sus penas o haga crecer su alegría dependiendo del caso.

Expresiones que exponen quiénes Somos

Tal como sucede con muchas otras formas de expresión cultural, la música es una manera que tiene el ser humano para expresarse y representar a través suyas diferentes sensaciones, ideas, pensamientos. Así, la música es de vital importancia no sólo por su belleza y valor estético (ambos dos elementos de suma relevancia en lo que respecta al acervo cultural de una comunidad o de una civilización), sino también como soporte a partir del cual el ser humano se puede comunicar con otros y también consigo mismo (ya que la música puede ser disfrutada tanto social como individualmente).

Parte de lo que nos hace ser humanos es la música. Todas las culturas, desde las primeras civilizaciones hasta las más actuales, crean música. De hecho los instrumentos musicales están entre los objetos más antiguos diseñados por el hombre; hay hallazgos por ejemplo, de flautas de 37 mil años de edad y probablemente aún más antiguas. Si comparamos esto con el proceso de lectura y escritura que no tiene más de 35 mil años e incluso hay comunidades que lamentablemente aún no lo practican, podremos darnos una idea del significado que tiene la música en la evolución de la sociedad.

Hay teorías que indican que la música es el precursor evolutivo del lenguaje, es decir, el puente entre los gritos y gestos de los primates y nuestra propia comunicación en un sentido más abstracto.

Cerebro y música, ¿Rivales?

La música, demostró influir no sólo en el estado actual al momento de escucharla, sino que también en el desarrollo de las personas a largo plazo. Estudios, indican que puede ser beneficiar para el tratamiento de algunas enfermedades.

Quienes escuchan música desde pequeños y de forma constante, tienen mejores habilidades de lenguaje, son más creativos y felices. El oír música, ayuda a bajar los niveles de ansiedad, disminuir el dolor, hacer más rápida la recuperación de los enfermos, además de convertimos en personas más optimistas.

Existen varios desordenes neurológicos que, si bien no tienen cura, utilizan la música como una forma de tratamiento. Entre ellos están el Alzheimer, enfermedad de Parkinson, síndrome de Tourette y las diferentes formas de autismo.

Un estudio en Estados Unidos comprobó que quienes tenían algún tipo de educación musical, ya sea en interpretación de instrumentos o apreciación, rendían mejor en los exámenes de ingreso a la universidad. Quienes estudiaron apreciación musical, sacaron 61 puntos más que sus pares en pruebas verbales y 42 en las matemáticas. En el caso de quienes tocaban instrumentos, la diferencia fue de 53 y 39 puntos respectivamente.

Nuestro cerebro interpreta la música en tres áreas distintas:
  1. El ritmo es interpretado por la corteza frontal izquierda, la corteza parietal izquierda y el cerebelo derecho.
  2. El tono se procesa en la corteza pre frontal, el cerebelo y lóbulo temporal.
  3. Por último, letra es descifrada por el área de Wemicke, el área de Broca, la corteza motora, la corteza visual y las zonas correspondientes a las respuestas emocionales.

En pocas palabras, la música estimula casi todo nuestro cerebro e influye en el desarrollo de la inteligencia.

Efectos positivos para la salud

A largo plazo, la música juega un papel muy importante en nuestro bienestar, de la siguiente manera:

  • Los niños que escuchan música desde muy pequeños, tienen mejores habilidades verbales, se vuelven más creativos y viven más felices.
  • Oír nuestras canciones preferidas ayuda a disminuir la ansiedad y contra restar el estrés con todos sus efectos negativo
  • Es un excelente apoyo para el alivio del dolor.
  • Ayuda a acelerar el proceso de recuperación de los enfermos.
  • Nos convierte en personas más positivas.
  • Expertos afirman que quienes tienen algún tipo de educación musical, tienen mejor desempeño escolar.
  • La música es un lenguaje universal.

El psicoterapeuta Paul Ekman sugiere que todos los seres humanos compartimos 6 emociones básicas que son la felicidad, la tristeza, la ira, la sorpresa, el asco y el miedo. Podemos tener educación y lenguas distintas, pero estas emociones nos hacen humanos y la música nos da la oportunidad de expresarlas. La música nos ayuda a decir las cosas que no podemos transmitir con palabras. Si sentimos alegría, necesitamos música, si sentimos tristeza también.

Otra razón de por qué la música es importante es que la misma es un fenómeno que permite conocer no sólo al individuo o grupo de individuos que la componen sino también al oyente o a las personas que la disfrutan, pudiendo entonces reconocer sus preferencias, su tipo de carácter, su forma de expresión o sus preocupaciones debido a que todos estos elementos se ven plasmados en el estilo musical, en la letra, en la melodía, etc. Así, la música puede ser fácilmente un símbolo cultural que establece estándares no sólo individuales si no también sociales respecto de los grupos que siguen a tal o cual música y que ven en ella representadas sus características más relevantes.

¿Por qué es importante aprender música?

¡Para comunicarnos! Entre más aprendamos, mejor podremos expresarnos y mayor será nuestro entendimiento sobre lo que significa ser humanos.

La música debe aprenderse desde la más tierna infancia, pues el cerebro de los niños está en desarrollo y es el momento perfecto para fomentar hábitos positivos. Entre más variedad de música escuchen y aprendan, más versatilidad de géneros les gustarán, al llegar a la edad adulta.

Finalmente, hay un elemento social en la música. Disfrutamos de ella por la misma razón que nos gusta comer, correr y saltar. Tratarla como una frivolidad nos lleva a ser infelices. La música se mete bajo la piel, crea sentimientos intensos y recuerdos fuertes. No hay nada más básico que ella y al mismo tiempo no hay nada más complejo ni hermoso.

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