Su nombre completo es Magdalena Carmen Frida Kahlo, nació en Coyoacán, México, el 06 de julio de 1907 y falleció el 13 de julio de 1954. Pintora y Poetisa mexicana. Aunque se movió en el ambiente de los grandes muralistas mexicanos de su tiempo y compartió sus ideales, Frida Kahlo creó una pintura absolutamente personal, ingenua y profundamente metafórica al mismo tiempo, derivada de su exaltada sensibilidad y de varios acontecimientos que marcaron su vida.

A los dieciocho años Frida Kahlo sufrió un gravísimo accidente que la obligó a una larga convalecencia, durante la cual aprendió a pintar, y que influyó con toda probabilidad en la formación del complejo mundo psicológico que se refleja en sus obras. En 1929 contrajo matrimonio con el muralista Diego Rivera; tres años después sufrió un aborto que afectó en lo más hondo su delicada sensibilidad y le inspiró dos de sus obras más valoradas: Henry Ford Hospital y Frida y el aborto, cuya compleja simbología se conoce por las explicaciones de la propia pintora. También son muy apreciados sus autorretratos, asimismo de compleja interpretación: Autorretrato con monos o Las dos Fridas.

Cuando André Breton conoció la obra de Frida Kahlo, afirmó que la mexicana era una surrealista espontánea y la invitó a exponer en Nueva York y París, ciudad esta última en la que no tuvo una gran acogida. Frida nunca se sintió cerca del surrealismo, y al final de sus días rechazó abiertamente que su creación artística fuera encuadrada en esa tendencia. En su búsqueda de las raíces estéticas de México, Frida Kahlo realizó espléndidos retratos de niños y obras inspiradas en la iconografía mexicana anterior a la conquista, pero son las telas que se centran en ella misma y en su azarosa vida las que la han convertido en una figura destacada de la pintura mexicana del siglo XX.

Las dos Fridas

Las dos Fridas

En 1947, este cuadro se convirtió en el más caro vendido por la artista durante su vida; fue comprado por el INBA en 4 mil pesos. En este particular autorretrato, la artista mexicana presenta sus dos personalidades: a la derecha, la Frida respetada y amada por Diego vestida como tehuana, mientras que a la izquierda, una Frida europea con vestido victoriano de boda, a quien Diego abandonó. Los corazones de las dos mujeres están a la vista, aunque el de la Frida europea está vacío y conectado a un retrato de Diego a un extremo en el regazo de la Frida mexicana. En el otro extremo, la vena está cortada por una tijera. Frida admitió en vida que este cuadro refleja las emociones que rodearon el divorcio de Diego.

El autobús

en el autobus

Pintado en 1929, el cuadro muestra la diversidad de clases sociales en México a bordo de un autobús: un ama de casa con su cesta de las compras, un obrero vestido con peto azul, una madre indígena amamantando a su bebé, un niño, un “gringo” capitalista y una joven que se parece mucho a Frida. Algunos estudiosos de la artista afirman que podría tratarse de una referencia al accidente de Frida en 1925, en el que sufrió heridas graves que marcaron su vida y su carrera. En dicho año, el autobús en el que viajaba Frida chocó estrepitosamente y un pasamano se clavó en el pecho de Frida. Aquel día, un hombre con peto azul le retiró los pasamanos, salvándole la vida, mientras el polvo de oro que un “gringo” traía consigo, se esparció sobre el cuerpo sangrante y desnudo de Frida.

Diego y Frida

diego y frida

Frida pintó este doble retrato en 1944, como un regalo para Diego en su quinceavo aniversario de bodas. Las fechas marcan los años de matrimonio, salvo el periodo de 1939 a 1940 en que estuvieron separados. Las ramas de las hojas unen las caras de los esposos que se muestran como lados distintos de un mismo rostro. La relación de los esposos es reiterada con la luna y el sol, y la concha y vieira.

Autorretrato con traje de terciopelo

Autorretrato con traje de terciopelo

Este es el primer autorretrato de Frida. Pintado en 1926, fue el regalo para su novio y compañero en la escuela, Alejandro Gómez Arias, quien había terminado con la relación amorosa. Frida le regaló este retrato con el que esperaba recuperar su afecto, lo que funcionó pues la pareja se reconcilió.

Autorretrato con collar de espinas

Autorretrato con collar de espinas

1940. En esta pintura, Frida se coloca al centro del cuadro para realzar su presencia. Destaca el hecho de que ha estirado la corona de espinas de Cristo y la usa como collar, junto con un colibrí muerto que simula la ceja de Frida. Sobre su hombro izquierdo hay un gato negro que parece acechar el cadáver del colibrí; en el hombro derecho hay un mono, regalo de Diego. Frida pintó un autorretrato para regalárselo a su amante, el fotógrafo Nickolas Muray. Sin embargo, después de divorciarse de Rivera, tuvo que vender la pintura para contratar a un abogado. Para reemplazarlo, Frida pintó este autorretrato.

Sin esperanza

Sin esperanza

“A mí no me queda ya ni la menor esperanza… Todo se mueve al compás de lo que encierra la panza”. Esta frase está escrita detrás de la pintura que data de 1945, cuando Frida tuvo que permanecer en reposo completo y mantuvo una dieta de purés cada dos horas para hacerla engordar, pues la falta de apetito, consecuencia de operaciones y enfermedades la había dejado sumamente delgada. Frida retrató en este óleo una estructura de madera que sostiene un embudo que la alimenta continuamente, destaca la calavera de azúcar en lo alto del embudo y la manta que cubre su cuerpo decorada con vida microscópica.

Dos desnudos en un bosque

Dos desnudos en un bosque

Esta pintura de 1939, fue un regalo para su amiga íntima Dolores del Río, y existen múltiples teorías respecto a su significado. Por un lado, hay quien sostiene que tiene motivos que exhiben su bisexualidad, puesto que la pintura muestra a dos mujeres desnudas siendo observadas por un mono; símbolo del pecado y la sexualidad animal. Por otro lado, se argumenta que en realidad exhibe la dualidad racial de Frida, la europea y la India Mexicana; “la mujer que da consuelo y la que tiene necesidad de ser consolada”.

Autorretrato en la frontera entre México y los Estados Unidos

Autorretrato en la frontera entre México y los Estados Unidos

Frida acompañó a Diego en su aventura artística por Estados Unidos durante la década de los 30. Nostálgica por su país, Frida pintó este cuadro en 1932, en el que muestra sus sentimientos encontrados hacia Estados Unidos, y se mantiene el centro de la imagen como si fuera una estatua en un pedestal entre mundos diferentes. Sostiene una bandera mexicana a su lado derecho, en el que hay múltiples alegorías a México: colores naturales, plantas, pirámides y piezas prehispánicas. A su lado izquierdo, símbolos de Estados Unidos: colores grises, la bandera estadounidense, una gran fábrica y los rascacielos. En el pedestal se lee “Carmen Rivera pintó su retrato el año de 1932”; Carmen era el nombre de bautismo de Frida.

Autorretrato como tehuana

Autorretrato como tehuana

Ataviada como tehuana, Frida pintó en 1943, un retrato de Diego en su frente, quien para la época mantenía múltiples infidelidades, mientras que Frida desarrollaba un amor obsesivo hacia él, con el único deseo de poseerlo en su totalidad.

La columna rota

La columna rota

A diferencia de la gran mayoría de autorretratos de Frida, este, pintado en 1944, la exhibe sin ningún adorno: gatos, monos, pericos, hojas o plantas. Frida aparece en solitario, frente a una larga pradera irregular, llorando bajo un cielo tormentoso. Para este año, Frida debía llevar un corsé de acero para sujetar su columna vertebral. Una columna jónica dañada sirve como vértebra principal de Frida, y múltiples clavos yacen en el cuerpo, el más grande en su corazón, dañado por Diego.

Moisés

Moisés

Esta obra, pintada en 1945, fue hecha a encargo de Don José Domingo Lavin, quien le pidió a la artista que leyera el libro Moisés, el hombre y la religión monoteísta de Sigmund Freud para después pintar su interpretación. En ella aparece la figura central de un bebé que se parece a Diego Rivera y cuyo nacimiento está representado debajo de un sol, proveedor de vida y escoltado por dioses y héroes de la humanidad, todos abrazados por las manos de la muerte que todo lo abrazan.

El venado herido

El venado herido

“Ahí les dejo mi retrato, para que me tengan presente, todos los días y las noches, que de ustedes, yo me ausente. La tristeza se retrata en todita mi pintura pero así es mi condición, ya no tengo compostura”, “solito andaba el venado rete triste y muy herido, hasta que en arcady y lina encontró calor y nido”.

Regalo de bodas para sus amigos Lina y Arcady Boyter, Frida pintó este cuadro en 1946, en el que se pintó con el cuerpo de un venado y su cabeza coronada con cornamenta. El venado está atravesado por flechas y sangrando, mirando hacia el espectador, mientras a su espalda está una ruta de escape. Los estudiosos de la artista han afirmado que el significado de esta obra radica en la decepción de Frida tras una operación de columna que podría haber significado una cura a sus dolores de espalda, pero a su vuelta a México, el dolor físico no terminó.

 Viva la vida, sandías

Viva la vida, sandías

Ocho días antes de su muerte en 1954, Frida tomó el pincel, lo sumergió en la pintura roja y escribió “Viva la Vida – Coyoacán 1954 – México”. Basándose en las pinturas de sus últimos años, con una salud desmejorada por su condición y las constantes inyecciones de Demerol y Morfina, Frida pudo haber pintado este cuadro en 1952. Sin embargo, cuando se convenció de que sus días estaban contados, decidió escribir sobre la pintura, a modo de despedida.

 Cuatro habitantes de la Ciudad de México

Cuatro habitantes de la Ciudad de México

1938. Este cuadro, que muestra a una pequeña niña vestida de tehuana, un Judas, un ídolo femenino precolombino, un esqueleto de arcilla y un hombre de paja a lomos de un borro, es el único en la colección de Frida que tiene sombras. Elemento que permite que las figuras se relacionen entre sí, en una plaza que se halla cerca de la Casa Azul. El título corresponde a la creencia personal de Frida de que “demasiada revolución ha dejado a México vacío”.

 Autorretrato con pelo corto

Autorretrato con pelo corto

“Mira que si te quise, fue por el pelo. Ahora que estás pelona, ya no te quiero” se lee en la parte superior del cuadro, estrofa que pertenece a una popular canción mexicana. En este cuadro, que data de 1940, posterior al divorcio de la pareja de artistas, Frida abandonó su imagen femenina: se cortó el pelo, colgó los vestidos y utilizó ropas masculinas, dejándose únicamente los pendientes como atributo femenino. Prueba de ello, es esta pintura en la que Frida aparece rodeada de mechones de pelo, sentada en una silla y con un traje que le queda grande, posiblemente de Diego.

Unos cuantos piquetitos

Unos cuantos piquetitos

En 1935, los periódicos mexicanos dieron a conocer la noticia de una mujer asesinada por celos, y en la que el asesino se defendió ante el juez diciendo “pero sólo fueron unos cuantos piquetitos”. La nota sirvió como inspiración para Frida para plasmar en el cuerpo de otra mujer su propio sufrimiento. Con el corazón roto por la infidelidad de Diego con su hermana menor, Cristina, la artista mexicana plasmó sus sentimientos en esta pintura.

Mi nacimiento

mi nacimiento

En 1932, inspirada por su esposo quien le sugirió documentara los eventos más importantes en su vida, Frida comenzó la serie con este cuadro. Una gran cabeza emerge del útero materno, mismo que emana una gran cantidad de sangre y que quizá alude al aborto espotáneo sufrido por Frida en dicha época. Además, la cabeza de la madre aparece cubierta, y en contraste, se aprecia un retrato de la Virgen de las Angustias, “acuchillada por dagas y llorando. La Virgen mira pero no puede ayudar con la situación”.

El suicidio de Dorothy Hale

suicidio Dorothy Hale

“En la ciudad de Nueva York, el día 21 del mes Octubre de 1938, a las seis de la mañana, se suicidó la señora Dorothy Hale tirándose desde una ventana muy alta del edificio Hampshire House. En sus recuerdo […] éste retablo habiéndolo ejecutado Frida Kahlo”.

La carrera de la artista Dorothy Hale dio un giro tras la muerte de su esposo en un accidente automovilístico, lo cual desató una crisis en la carrera de la actriz y múltiples problemas financieros. Llevando su vestido negro favorito y un prendedor de rosas amarillas, la actriz saltó desde la ventana de su apartamento. En 1938, Frida recibió el encargo de pintar un retrato de la actriz a petición de Claire Boothe, amiga de la madre de la fallecida, para el cual la artista mexicana pintó el cadáver en la parte inferior del cuadro. Horrorizada por la representación pictórica del suicidio, Claire pensó en destruir el cuadro, aunque finalmente decidió conservarlo. La pintura no fue vista por varias décadas, hasta que misteriosamente apareció frente a la puerta principal del museo de Arte de Phoenix.

Autorretrato dedicado a León Trotsky

Autorretrato dedicado a León Trotsky

“Para Leon Trotsky, con todo mi amor, le dedico este cuadro el 7 de noviembre de 1937. Frida Kahlo en San Ángel, México” se lee en la pequeña nota que carga Frida consigo. El retrato, pintado con cálidos y suaves colores, “muestra a una Frida bella, seductora y llena de confianza”. Este cuadro adornó el estudio de Trotsky en la Casa Azul, hasta que éste se mudó a su propia casa y dejó el cuadro a petición de su esposa.

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