El periodismo agudizó el sentido humanitario y literario que llevó a Ernest Hemingway a sobresalir como uno de los más grandes de la literatura contemporánea, y es que el escritor norteamericano tuvo conocimiento de la situación global en sus diferentes perspectivas -desde las trincheras-, luego de haber sido un “sobreviviente” de distintos conflictos bélicos de la Europa del siglo pasado. Por toda su experiencia consideró al oficio periodístico como algo que “después de que se llega a cierto punto, puede llegar a ser una autodestrucción cotidiana para un escritor creador serio”.

Hemingway fue uno de los más agudos periodistas del siglo pasado, tenía muy claro que esta labor entraña una atención y ocupa un espacio mental tan avasallante en el creador que su cultivo sistemático puede llegar a convertirse en un handicap para la creación puramente literaria.

Para hacer gala de la trayectoria periodística que sostuvo Hemingway en su paso por el viejo continente, presento una de sus opiniones publicadas en la prensa ibérica del momento acerca del asesinato en la guerra, sus diferencias, así como las calamidades más crueles que puede pasar el ser humano desde esas condiciones:

EL ASESINATO EN LA GUERRA – Ernest Hemingway

 “Durante los últimos 15 meses he visto asesinatos en España, cometidos por los invasores fascistas. El asesinato es diferente de la guerra. Se puede odiar la guerra y ser contrario a ella como un modo de vida cuando se lucha para defender el propio país contra un invasor y por el derecho a vivir y trabajar como un hombre libre. En este caso ningún hombre que merezca el nombre de tal concede mucha importancia a su vida porque están en juego cosas mucho más importantes.

Así pues, cuando el Messerschmitt alemán baja en picado sobre tu coche, disparando sus cuatro ametralladoras, te desvías bruscamente hacia la cuneta y saltas del coche. Te echas bajo un árbol, si hay un árbol, o dentro de una zanja, si hay una zanja, o a veces en el campo abierto. Y cuando el avión vuelve para intentar matarte de nuevo y sus balas levantan surtidores de polvo sobre tu espalda, y yaces con la boca seca. Pero te ríes del avión porque estás vivo.

No sientes odio. Es la guerra. No hay amargura cuando los fascistas intentan matarte. Porque tienen derecho a hacerlo. Incluso por error. Sin embargo, sientes cólera y odio cuando los ves asesinar. Y los ves hacerlo casi todos los días.

Los ves hacerlo en Barcelona cuando bombardean los barrios obreros desde una altura tan grande que es imposible que su objetivo sea otro que los bloques de apartamentos donde vive la población. Ves a los niños asesinados con las piernas retorcidas, los brazos doblados en direcciones absurdas y los rostros espolvoreados de yeso. Ves a las mujeres, a veces sin marcas cuando mueren por conmoción, con las caras grises y una sustancia verde brotando de sus bocas. Y odias a los asesinos italianos y alemanes que hacen esto, como no has odiado nunca.

Cuando bombardean el edificio de la Telefónica de Madrid, está bien porque es un objetivo militar. Cuando bombardean puestos de artillería y de observación, es la guerra. Pero cuando bombardean la ciudad indiscriminadamente en plena noche para matar a los civiles en sus camas, es asesinato.

Cuando bombardean al público del cine, concentrándose en las plazas adonde saldrá la gente a las seis de la tarde, es asesinato.

Ves una bomba de nueve pulgadas caer sobre un tranvía lleno de obreros. Después del fulgor, el estallido y el polvo, el tranvía yace de costado. Dos personas están vivas, pero sería mejor que hubiesen muerto, y las otras deben ser retiradas con palas. Antes de que caiga la próxima bomba, un perro se acerca al tranvía volcado. Olfatea el polvo de granito. Nadie se fija en el perro mientras se llevan a las dos víctimas indeciblemente mutiladas y, cuando la próxima bomba llega silbando en una caída vertiginosa, el perro sube corriendo la calle con un metro de intestinos colgado de sus mandíbulas. Tenía hambre, como todos, en Madrid…”

7th October 1939: EXCLUSIVE American writer Ernest Hemingway (1899 – 1961) works at his typewriter while sitting outdoors, Idaho. Hemingway disapproved of this photograph saying, ‘I don’t work like this.’

Es uno de los escritores estadounidenses más famosos y uno de los más respetados; su prosa, limpia y concisa, muestra su personalidad y carácter. Ernest Hemingway tuvo muchas aventuras, vivió muchas experiencias y mucho de ello está plasmado en su obra literaria, aunque algunas de esas cosas en la vida real fueron de otra manera. Estos son algunos de los inusuales hábitos sobre el autor de Fiesta o Al romper el alba.

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