Lo oculto, lo prohibido, la delgada línea entre lo cotidiano y lo fuera de lo común… Así es como se distingue la literatura de Howard Phillips Lovecraft de entre tantos otros autores, y es que su particular estilo es en verdad envolvente. Lo mejor de los universos alternos que crea el autor, es que todo comienza con una perfecta normalidad hasta que llega un pequeño detalle que cambia las cosas. A partir de este inquietante elemento, “lo raro” se va incrustando más y más hasta que quiebra por completo la superficie de la normalidad, pero siempre de forma tan sutil que no te das cuenta del momento en el que ya estás inmerso en su mundo.

Lovecraft no sólo inspira temor e intriga por sus textos, sino que esa curiosidad se extiende hacia su persona. ¿Qué elementos hubieron en su vida para convertirlo en alguien que trasciende en la historia? ¿Qué tuvo que haber experimentado para poder tener ideas así? Tal vez los siguientes datos te sirvan para entender a profundidad la oscura mentalidad de este escritor tan brillante.

1- La tragedia selló su infancia y con ello, el resto de su vida. Su padre enloqueció debido a una neurosífilis cuando Lovecraft tenía tan sólo tres años. El padre fue internado en el Hospital Butler en Providence, Rhode Island, lugar de origen del autor, y permaneció allí hasta su muerte, en 1898. Seis años más tarde, perdió también a su abuelo materno, con quien tenía una estrecha relación. La pérdida le afectó tanto, que consideró el suicidio durante un tiempo.

2- El pequeño Howard Phillips era ya extraño —por algo se convirtió en el adulto que fue—. Su madre solía aislarlo de la sociedad al impedirle jugar con otros niños debido a su clase social. Esto hizo que Lovecraft se enfrascara en su imaginación y de esa forma llegó a crear mundos propios y a sumergirse desde muy pequeño en la mitología y los lugares ocultos. Además se declaró ateo cuando tenía cinco años y mantuvo esa convicción hasta el día de su muerte.

3- A mediados de 1922, el ahora célebre autor comenzó a escribir una novela corta que llevaba por nombre “Azathoth”, pero nunca la terminó; escribió sólo un fragmento que inicia así:

“Cuando el mundo se hizo viejo y el espíritu humano perdió su capacidad de asombro; cuando las ciudades en penumbra alzaron a los humeantes cielos altas torres, lúgubres y feas, a cuya sombra nadie podía soñar con el sol o los prados floridos de la primavera; cuando el saber despojó a la tierra de su manto de belleza y los poetas no cantaban ya más a que distorsionados espectros que veían sus ojos empañados e introvertidos; cuando esas cosas habían desaparecido para siempre, hubo un hombre que viajó más allá de la vida en busca de los espacios adonde habían huido los sueños del mundo.”

4- Lovecraft era un gran fanático de Edgar Allan Poe y Lord Dunsany. Además, siempre estuvo interesado en la mitología y la astronomía; de hecho, estudió la última en Hope Highschool, pero nunca se graduó debido a una crisis nerviosa que sufrió poco antes de recibir su título.

5- Por decisión propia, el autor vivió durante mucho tiempo (cinco años) recluido y aislado del mundo, escribiendo hasta muy altas horas de la noche y durmiendo gran parte del día. Mientras vivía así, como un ermitaño, escribió algunos relatos de ficción, aunque principalmente trató con la poesía. ¿Sabías que usaba sus propias pesadillas como inspiración directa para su trabajo?

6- Lovecraft escribió sobre un supuesto libro llamado “El Necronomicón” o “Libro de los muertos”, que, según se decía, estaba forrado con piel humana y contenía ritos satánicos. El ímpetu que Lovecraft puso en el concepto de ese libro hizo que muchos creyeran que existió en verdad, entre ellos la Iglesia, que convirtió a este libro ficticio en algo prohibido.

Hasta la fecha, aún hay gente que cree que “El Necronomicón” es real, y ya sea por morbo, curiosidad o fanatismo, hay quienes han pagado altísimos precios por supuestas copias originales del oscuro libro.

7- En realidad, Lovecraft nunca escribió un libro, sólo cuentos cortos en revistas (o largos en capítulos, como los 8 cuentos de Cthulhu) y colaboraciones, pero en 1923, la revista de terror “Weird Tales” compró algunas de sus historias, dándole con ello una pequeña satisfacción como escritor.

Así, con todo y las curiosidades y particularidades que conforman a la esencia de cualquier persona, Lovecraft fue el creador de una nueva mitología en pleno siglo XX, y no cabe duda de que quien no lo haya leído, se pierde de un gran aporte a la literatura y a la forma de percibir el miedo.

“No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios, no han causado mucho daño hasta ahora; pero algún día la unión de esos disociados conocimientos nos abrirá a la realidad, y a la endeble posición que en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la revelación o huiremos de esa funesta luz, refugiándonos en la seguridad y la paz de una nueva edad de las tinieblas”.

— La llamada de Cthulhu, H. P. Lovecraft 

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Poe y Lovecraft, del pavor psicológico al horror cósmico

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